Larissa Russo: Una forma de bailar

por Carlos Wlasiuk

Hablar de Larissa Russo es nombrar una de las referentes del tango danza montevideano. De una firme convicción sobre su estética de la danza, trabaja proyectándose en los fundamentos adquiridos y adoptados de un tango típicamente oriental.

Su inicio y los primeros pasos en Joventango hace ya casi una década, marcaron un camino que no le escondió nada de las viscisitudes humanas. Tuvo sus momentos de mayor alegría, emoción y reconocimiento y también conoció el dolor más profundo, cuando Gabriel Rolín, su compañero de baile un día decidió dejarnos, yéndose sin avisar, así de improviso, para que no pudiéramos creer que ya no estaba.

Larissa encontró su forma expresiva en la danza del tango, imponiendo un estilo, una forma de bailar que no pasó desapercibida.

En una callecita típica de La Blanqueada, está su amplio espacio de "Tiempo de Tango". Allí llegan jóvenes buscando recorrer un sendero que intuyen los llevará a paso de tango, directo a las emociones más profundas. Después de estos años, está este otro desafío. Ahora hay que trasmitir todo lo que se sabe, ahora hay que empujar a otros a encontrar su rumbo.

Nadie puede negar que junto a Gabriel, eran sin duda un espejo donde mirarse, ¿y ahora qué?

Cuando nosotros empezamos también recibíamos alguna crítica y Gabriel decía: "Ladran Sancho. Siempre hay gente que no comparte tu forma de hacer las cosas."
Creo que cada uno debe hacer lo que le parece. Nosotros vamos a seguir en nuestra línea y vamos a hacer lo que nos parece correcto.

Después que Gabriel falleció, fue un parate muy grande porque ya no estaba él, y se cortó aquella búsqueda. Investigábamos cuerpo a cuerpo las figuras, estudiábamos y ensayábamos mucho, era una búsqueda constante.

Una actitud no muy frecuente...

Creo que hay gente que tira para atrás y gente que ve el tango desde un lado que no es educativo, y que no sirve para su difusión. Eso también se da porque lamentablemente no hay un lugar donde vos puedas ir a cultivarte como docente. Yo pienso que tengo un gran beneficio porque soy profesora de educación física y tuve formación docente y del movimiento. Un profesor de historia o literatura que sale del IPA por lo menos tiene las bases de la docencia, la didáctica de como proceder con un grupo, de la responsabilidad como docente.. El que no la tiene, ¿como hace? ¿que hace con la gente? Puede hacer cualquier cosa….
Creo que hay que tener mucha responsabilidad frente al alumno.

Es un caso muy particular el tuyo, que en el medio de una carrera ascendente, tuvieras que comenzar de nuevo...

fue una golpe muy fuerte y tuve que mantenerme firme, y sobreviví, gracias a la ayuda de muchos amigos, a Luis Caballero, que es con quien hoy bailo, y otras amigas. Bailé con varios compañeros, con algún colega, porque no encontraba...
Fijate, nosotros teníamos un grupo de baile muy sólido con Gabriel. Erámos el único cuerpo,de baile con cuatro parejas que había en Montevideo. Después,fue toda una búsqueda.

Que en su momento tuvieron muy buena crítica..

Hicimos en Chiqué, "Tiempos de amor y tango". En el teatro de AGADU estuvimos junto al maestro Edison Bordón. "Tangos y Milongas al paso" en Puerto Luna. Con el Negro Rivero y con Julio Cobelli. En pocos años habíamos hecho realmente capote. Entrenábamos mucho, siempre fue así. Después en la televisión bailé con Néstor Soler. Era argentino. Bailaba un porteño viejo, pero también fue otra etapa.

La inquietud por aprender no ha quedado relegada...

Nosotros hicimos con Martín Borteiro, en una época cuando Martín bailaba el estilo oriental, e integraba nuestro cuerpo de baile, un estudio a veteranos que nos contaban las cosas y que me agarraban a mí y me decían : la mano va acá y yo después escuchaba a otros colegas, no porque la toma y el brazo va acá.

¿Seguimos en el tango oriental? ¿Y qué es el tango oriental? ¿Estamos haciendo lo correcto y por qué lo estamos haciendo?

Y así salimos, hicimos las entrevistas, hablábamos con la gente, estábamos en eso, porque estuvimos a punto de lanzarnos a la vereda de enfrente porque era lo que había y los alumnos nos decían: "yo salgo a la calle y no tengo con quién bailar oriental. Bailan todos argentino, yo me voy a la escuela de Fulano o de Mengano porque yo quiero ir a un lado y poder bailar".

Y ahora el hoy, en este lugar, con otra realidad...

Sigo con la academia, tratando siempre de respetar las bases, la raíz del tango oriental. Esos estudios que hicimos fueron muy concretos, y a pesar de no ser muy extensos, fueron muy buenos, en profundidad. La grabación de las entrevistas fue muy rica. Unos viejitos nos contaban de un galpón en el Cerro, con el piso de tierra, donde se juntaban los muchachos, y de esa cotidianeidad tan elocuente del aprendizaje, que era así entre hombres.

La sexualidad y lo erótico y lo no sé qué ¿sabés donde quedaba? En el recontra subsuelo, en la tierrita…yo me como la pastilla cuando oigo hablar y de cómo te venden el erotismo del tango.

Ahora con Luis, llevamos adelante nuestra propuesta y le damos a nuestros alumnos, absolutamente todo lo que podemos darles.

Entonces hay que tener mucho cuidado con lo que se habla....

No sabemos nada...estamos aprendiendo permanentemente. De los viejos no sabemos nada porque si tuviste la suerte de poder charlar con un viejo, es porque fue tu abuelo o porque tuviste la suerte de que alguien te lo presentó. Esas entrevista son parte de la historia viva del tango bailado de este lado del Río.

Y nosotros, Alem, yo, Adriana, Julio Melo, Marcel, somos de la misma camada, de los que fuimos un día a Joventango, y aprendimos a querer ese mundo nuevo. Recuerdo al
Coco Lema cómo nos mosrtraba, nos enseñaba, con mucha paciencia, fue muy bueno con nosotros, re-abierto. Hasta una de nuestras figuras la bautizamos: "el redondel Coco".

Pero el resumen es ése: aprender siempre, ir a las raíces, llegar a la verdad...



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